ENTREVISTA A DIEGO VALLEJO: “VIENE LA LUCHA POR LIMPIAR MI NOMBRE
Martes, 3 de Diciembre de 2013
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FAMILIA· El capitán vive temporalmente en la casa de sus suegros. "Debe haber un cambio de actitud del Gobierno, no
debe haber esa actitud de confrontación con el ciudadano”. "La unión de la familia es importante porque los
amigos desaparecen”. "Mi hija lloraba hasta más no poder. Aunque
apenas tiene 11 años, sabe absolutamente todo y lo que le tocó vivir le hizo
madurar mucho”. El capitán (sp) Diego
Vallejo llega en taxi a la entrevista pactada con La Hora en la casa de sus
suegros, ubicada en la Urbanización Las Orquídeas, en Quito, donde vive
temporalmente. Llega acompañado de sus hijos Sebastián (4) y Daniela (11),
luego de haberlos recogido del colegio. Su rostro refleja la satisfacción de
poder retomar cosas tan sencillas pero importantes como esa. Todo, tras haber
permanecido un año y medio en prisión, acusado de tenencia ilegal de armas y
asociación ilícita, cargos que siempre los ha negado y que asegura son
producto de retaliaciones por sus denuncias de supuesta corrupción en algunos
el Gobierno. “Un año y medio desaparecido del ambiente y del entorno
familiar, entonces toca recuperar cada instante, cada minuto”, dice. Su
esposa, Alexandra, no pudo compartir la entrevista por sus compromisos
laborales, pero el exmilitar Vallejo está orgulloso de su familia. Reflexiona
sobre lo que significó para él y su entorno este período, donde su esposa
tuvo que abandonar la casa en la que vivían y cambiar de colegio a Daniela. Libre, capitán Vallejo. Al fin libre, terminando
una etapa de las muchas que tenemos la mayoría de personas. Fue una etapa de
reflexión, llegar un poco más a la madurez en todos los aspectos. Siempre el
hecho de estar apartado del recurso más grande que tiene el ser humano, que
es la libertad, a uno le lleva a reflexionar muchísimo. ¿Qué ha hecho estos primeros días de libertad? Reunirme en familia con
mis seres más llegados, mis hermanos, mis padres, mis suegros, mi esposa, mis
hijos. Conversar, dar gracias a Dios de que nuevamente la familia esté
reunida. ¿Cómo le recibieron sus hijos? Mi hija lloraba hasta más
no poder. Aunque apenas tiene 11 años, sabe absolutamente todo y lo que le
tocó vivir le hizo madurar mucho. Dando gracias a Dios, con la ayuda de su
madre y el ejemplo su padre supo salir adelante. Claro que no sabemos qué
huellas internas le dejó esta dura experiencia. ¿Qué es lo que más extrañaba? A mi familia. La
preocupación de saber cómo estaban afuera mis hijos, mi esposa, que llevó la
bandera de lucha. Fue la que estudió leyes en dos meses. Se sabía el Código
de Procedimiento Penal, la Constitución. Era una experta para ir a hablar con
los jueces, para exigir que se cumplan los plazos. Fue admirable. Tuvo que
aprender a punto de lágrimas y sufrimiento. ¿Qué experiencias le dejó este periodo? Que hay que tener mucha
fe, mucha esperanza, creer en algo. La unión de la familia es importante
porque los amigos desaparecen. ¿En su caso desaparecieron? Desaparecieron muchos
amigos, y yo les comprendo. Pero no les guardo rencor, ni siquiera a la gente
que me implantó evidencia falsa, que amenazó a mi esposa con mensajes
anónimos. ¿Cuán duro fue saber que tenían que cambiarle de
escuela a su hija? Muy duro. Cada vez se
iban recortando más los recursos y llegamos al límite. A uno como padre sí le
da rabia sentirse impotente, ya que mi esposa era la única que aportaba
económicamente durante ese tiempo. ¿Tardó mucho su salida? Yo debí salir hace mucho
tiempo. La ley ampara que las personas privadas de libertad que están en
situación de vulnerabilidad puedan acogerse a las dos quintas partes de su
sentencia, que es la prelibertad; al 50%, que es la rebaja por méritos. Yo
pude acogerme a cualquiera de los dos, pero jamás me dieron oportunidad, a
pesar de presentar documentos. Usted ha asegurado que presentará su caso ante
organismos internacionales ¿No teme que vuelvan los problemas con la
justicia? Tengo que limpiar mi
nombre y que la gente responsable de implantarme evidencia falsa y de
llevarme a la cárcel por mis denuncias pague por sus delitos. Ésta es una
lucha, hasta que se demuestre mi inocencia. ¿En este nuevo proceso tiene el apoyo de su familia,
después de todo lo que han vivido? Mi esposa está de
acuerdo, porque es la vida que nos ha tocado llevar, uno no puede callar. ¿Cuáles son sus planes? En su debido momento los
conocerán, no me quiero adelantar, pero, por lo pronto, continuar con este
activismo en contra de la corrupción. Está libre, ¿pero se siente tranquilo para caminar
solo por las calles? Para nada. Yo me sentía
libre sin saber que era seguido varios meses atrás de mi detención. Ahora,
peor, con todas las amenazas que recibimos, los chantajes, los pinchazos
telefónicos. ¿Qué mensaje le da a su esposa, que fue
la que más luchó por su libertad? Mi
amor infinito. Me sorprendió realmente ver que tenía una mujer de empuje,
luchadora, de amor a su esposo, a sus hijos, de convicciones férreas, de no
darse por vencida, de no quebrantarse ante nadie
ni ante nada. Me saco el sombrero ante ella. |


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